Desilusiones, engaños... El mundo esta loco. Ya ni la familia, ni los amigos, nada te salva. Dan ganas de tirarlo todo por la borda e ir a la otra punta del mundo a volver a empezar, pero no es posible, hay algo que te ata a aquí, tu casa, tus cosas. La mayor felicidad que he tenido últimamente ha sido el entrar en mi iglesia, notar mi Semana Santa. Pero... No me puedo encerrar en eso, yo quiero vivir, conocer gente buena, viajar, formar una familia, tener niños, necesitar desconectar de la familia, irme con mis amigas a resolver los problemas del mundo, volver a casa, sentir el calor del hogar, ir al pueblo a ver a la familia y que todo me traiga felicidad y no disgustos y desilusiones. Creo haber nacido en la generación equivocada, que dos años antes o dos años después yo habría encontrado mi lugar, y no que ahora no le encuentro y cada vez tengo menos ganas de buscarle. Y es que esto no ha venido hoy de golpe, no, esto lleva aquí meses, pero es tan profundo e irremediable que no he sido capaz de contarlo ni escribirlo. Siempre tuve la esperanza de una juntela familiar, ya que a mi eso nunca me ha fallado, pero esta vez también falló. Con la esperanza de que la Semana Santa me salve o me termine de matar dejo de escribir por hoy porque esta resultando ser peor el remedio que la enfermedad.
"¿Nunca has sentido que te estas volviendo loco? Pero loco de verdad, loco de soledad, de tristeza, de depresión, de dolor, de angustia, loco de rabia con la vida. Loco, cansado y triste."
Texto de @perdida_entre_letras