sábado, 22 de febrero de 2020

Un sueño más para no olvidar

Pasando el fin de semana en un lugar precioso y a la vez rarísimo, con adultos y jóvenes, contigo. Una escaleras preciosas de hierro rosa con flores decorandolas y que llevaban a nuestras habitaciones. Yo las subía y las bajaba mil veces, me daban paz, me encantaban, parecían magia... 
Era hora de recoger e irse y yo bajé esas escaleras y me quedé mirándolas, gente empezó a bajarlas y vi claramente la foto más bonita del mundo en ellas, pero me daba vergüenza pedírtela. Empezaste a subirlas y yo detrás hice lo mismo, comenté la magia que tenían esas escaleras y tú me diste la razón, te hacían sentir igual. 
Llegamos arriba y yo me quedé quieta pensando por dónde empezar a recoger entonces me cogiste por atrás y empezamos a andar, te comenté que todavía no había empezado a recoger y me preguntaste que cómo estaba y te dije que mal. Seguimos andando cogidos yo me sentía super protegida contigo. 
-¿Por qué? 
Yo no sabía cómo responderte pero respondí:
- No lo sé, demasiadas cosas, mi padre... Debería cambiar el chip y disfrutar mucho de él y ser feliz porque ahora mismo está, no en su mejor momento, pero está. 
Me abrazaste un poquito más fuerte y te dije que tenía que ir a recoger. Te viniste conmigo y te vi como envolvías unas cajas como de regalo, pensativa seguí recogiendo. 
Entonces nos avisaron que los mayores venían hacia allí, fui a decírtelo y te pille con una caja envuelta y un papel donde ponía "POR FIN", te lo dije y continuamos cada uno a lo nuestro. 
Ahora aparecemos en la cocina de casa de la abuelita, tú sigues envolviendo, yo estoy hablando con tu hermana y tu madre. Tu madre comenta qué estás haciendo, yo no te quería ni mirar y entonces tú hermana comenta que estás envolviendo regalos y que dos son para mí. No me lo podía creer, llena de vergüenza te comenté que por qué me ibas a regalar nada, que no hacía falta. Entonces apareció tu padre y seguimos charlando...