Que decirte que no te hayas podido ya llegar a imaginar tú solo... No, no te he olvidado, jamás lo haré. Al igual que veo que tú tampoco te has olvidado de mí. Sí, aún te echo de menos. No, no se me han quitado las ganas de agradecerte, nunca se me quitarán. Sí, tengo ganas de verte. No, yo tampoco entiendo cómo todavía no he ido. Sí, supongo que será por el miedo a no encontrarte, a incomodarte o a que no sea como siempre he soñado. No, tranquilo, no es obsesión. Sí, es un cariño infinito, incontable, incalculable. No, yo tampoco lo entiendo. Pero sí, es una realidad. No, no sé si leerás esto algún día. Sí, me gustaría que lo leyeras, esto o algo parecido. No, tampoco sé si me responderías. Pero sí tengo curiosidad por tu respuesta.
martes, 9 de enero de 2018
La mejor etapa de la vida... ¿Y que más?
La mejor etapa de la vida, será de la tuya ¿no? Esa manía a generalizar, de que mayoría signifique todo, de que tengamos que imitar lo que hacen otros, tener los mismo gustos e ir a los mismos sitios. Pues no, yo me planto.
La universidad esta siendo la peor etapa de mi vida, sin duda prefiero el instituto, el colegio, la guarde o el futuro, lejano, en el que esté felizmente a nivel profesional y personal.
Yo, que siempre he necesitado ese aliento de ánimo, esa charla motivacional que sirven tanto para estudios como para la vida en general, esos gigantes que se preocupaban por el bienestar del ser pequeño.
Yo, que dejaba loca a mi profesora favorita por mí fortaleza emocional con las notas. He llegado a la universidad y cada suspenso es como un hachazo, ese primer suspenso que empieza la lista me hunde, me absorbe las ganas, luego el resto empiezan a ser como coleccionables.
Y es que no entiendo, por qué el conseguir el trabajo de tus sueños tiene que depender de notas. Si no hay cosa menos de verdad que eso, un examen de un día y una nota que determina todo. Pues sepan ustedes que hay gente que por esa mierda de número no puede llegar a ejercer el trabajo que mejor iba a desempeñar y seguro que nos estamos perdiendo genios en su materia por esas notas que nos clasifican como si fueramos simples objetos.
Y todo por culpa de los altos cargos, que les interesa eso, que haya más carreras frustradas que exitosas, no vaya a ser que les quiten el cargo a ellos. Pues mire usted, pero a mí me interesa una mierda ocupar su puesto, lo mismo que a usted le interesa el buen provecho de mis capacidades.
Ánimo estudiantes, algún día conseguiremos dar la vuelta a todo esto!