jueves, 10 de octubre de 2013

Para mi queridísima "gorrito"

No sé en qué momento empezamos a ser inseparables, tampoco sé en qué momento dejamos de serlo. Pero estoy segura de que lo que pasó, pasó y aunque ahora no te acuerdes si piensas un poquito recordarás:
-          Los buenos ratos que pasamos la una gracias a la otra.
-          Esas clases de música que nos las pasábamos juntas hablando y riendo o esas otras en las que nos sentábamos lejos y con miradas nos contábamos todo. 


-          Recordaras como al salir de dichas clases, los últimos años, nos quedábamos hablando las dos a la puerta solo para que yo le viera y muriera mientras que tú, como una buena amiga, hacías que él parase a hablar con nostras y después me acompañabas a verle pasar con el coche y sus gafas que le sientan tan bien.
-      Esas fotos que intentabas conseguir y conseguistes de él solo para mi.
-          Ese invierno en el que a ti te dio por ponerte un gorro y yo te llamaba “gorrito”.
-          Ese domingo en catequesis cuando nos preguntaron quien era nuestra mejor amiga y nosotras, como dos niñas, nos callamos y cuando la catequista siguió explicando nos dijimos a la vez: “Te hubiera elegido a ti”.
-          Esa carta que me escribiste el día de mi cumpleaños y yo nerviosisisima me puse a leer en el parque porque tú te empeñaste.
-          Esa misma carta que aun guardo aunque tú me dijiste que la tirara y la misma que leo cuando necesito sentir que soy algo muy importante en la vida de alguien, aunque ya no sea así.
-          Esa misma en la que me decías: “Eres una persona esencial en mi día a día.” “No sabría que hacer sin ti.” “No quiero que nunca más pienses que te vas a quedar sola.” “Eres muy difícil de olvidar.” “Siempre me tendrás a mí.” “Yo por ti haría lo imposible.”
-          También ponías que nuestro primer concierto iba a ser juntas y así ha sido. Pensar en esto me hace mucha ilusión porque es el único de nuestros planes lejanos que se ha cumplido.



Sé que de todo esto ha pasado mucho y que además pensaras que son cosas de niñas, que éramos tan inseparables porque tú alucinabas con la fuerza de voluntad que tenía para soportar todo lo que me decían y hacían y que ya no la tengo. Pero el problema es que en la niñez es cuando somos más sinceros y el mayor problema es que esa fuerza de voluntad me la dabas tú.
No me puedo creer que no te acuerdes y no des importancia a todo lo que pasamos juntas. Pero tampoco puedo creer que no te des cuenta de que en un presente nos podemos seguir ayudando si queremos porque ambas lo necesitamos.



Sé que piensas que todo es pasado, pero a veces hay que mirar el pasado para no caer en el futuro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario