miércoles, 5 de noviembre de 2014

No cambiéis nunca

Una vez escribí una entrada con intención de segunda parte, la entrada se llama "El cariño de los niños" en ella contaba que hay un cariño especial que solo lo recibes siendo niño o tratando con ellos. Esta reflexión venía dada por el cariño de los maestros y lo poco que te dan los profesores, en aquella entrada generalice esperando escribir pronto una segunda parte que explicara que, aunque son la minoría, también hay algunos profesores que te dan el cariño de un maestro. La segunda parte tenía la idea de que poner, pero nunca fui capaz de escribirla y publicarla. Todo iba relacionado con la última entrada que he publicado, "Gracias por todo" y es que creo que para los pocos profesores que puedes encontrar que sean buenos y les cojas realmente cariño, esos que te ayudan con todo lo que pueden y más, que no se quedan solo en la parte de su trabajo, sino que van más allá, es necesario darles las gracias, para que lo sepan, son una gran ayuda y los necesitamos. Yo cada día me arrepiento más de no habérselo dicho a varios profesores. Por ejemplo, el de saxofón que era un santo varón con el que yo me lo pasaba pipa y olvidaba todos mis males, aunque fuera solo por media hora. Soy consciente que él, no se sabe porque, conmigo se comportaba de forma más relajada que con el resto y se sentía mejor. En cuanto aparecía otro se acababan las risas y se comportaba más seco, pero incluso así me parecía una persona muy buena que solo quería lo mejor para sus alumnos. Lo que me he podido arrepentir de no apuntarme a saxofón el año pasado y de no disfrutar de esos ratitos. Otro ejemplo es para el que iba dedicada mi anterior entrada, mi profesor de tecnología, mi alegría del instituto. Lo que yo tenía con este profesor era de otro planeta, y creo que si me entiende alguien sera la minoría. Yo al principio me parecía un profesor majo, sin más. Pero poco a poco me fue demostrando muchísimo aprecio y yo no sé si se lo recompense o no. A veces lo dudo, pero creo que, aunque trataba súper bien a todos los alumnos, a mí me trataba con más mimo, con más delicadeza, no se, quizás me lo imagine, pero yo notaba mucho cariño. Me ayudaba en todo lo que podía y más, en cuanto me veía un poco triste decía: "¡Ángela!", y me sonreía. Cada vez que me veía me saludaba, cosa que se agradece, ya que son poquitos son los que lo hacen. Y sí, también me arrepiento de cosas que le he hecho. Me arrepiento de no saludarle el año pasado cuando él no me saludaba, ya que creo que no me saludaba para no resultar pesado, pero él no es consciente de que jamás me resultaría pesado. Me arrepiento de no haberle dado las gracias en septiembre por ayudarme a hablar con los profesores y acompañarme cuando yo pensaba: "Me voy del instituto y paso de ver a profesores y exámenes", y de no darle las gracias todas las veces que me ha ayudado para aprobar su asignatura o cuidarme cuando me sentí mal y preocuparse por mí.

Gracias a todos y cada uno de los profesores tan buenos, porque nos hacéis sentir especiales y no uno más entre un millón. Sobre todo gracias a estos dos profesores sin olvidar a Carlos, mi maestro de mate de 6°, que me consentía mil cosas.

No cambiéis nunca, el mundo necesita gente como vosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario