miércoles, 3 de diciembre de 2014

Pensamientos varios

Pues poco a poco y con paciencia. Hay días de mejor animo, otros de peor. Hay momentos en los que desbordo felicidad y otros en los que solo quiero desaparecer. Pero supongo que poco a poco y con alguna ayuda tendré que ir superándome. La duda es, ¿dónde se encuentra esa ayuda? ¿a quién se lo puedo contar?
El martes al salir de la academia me lo pase tan bien contigo, me sentí tan a gusto, parecía que había retrocedido en el tiempo y que acabábamos de salir de solfeo y no de inglés. Pensé en decirte algo cuando me pegaste el celo en la chaqueta yo suspire y tu me dijiste ¿pero a que te lo pasas bien conmigo? Yo creo recordar que no te contesté pero se me pasaron tantas cosas por la cabeza que decirte...
Claro que me lo paso bien contigo y aunque me pongas de los nervios te sigo aguantando e incluso me gusta lo niña que eres algunas veces, pero esto es así por todo lo que te quiero, por todo lo que tu me distes sin casi dar yo a cambio, por todo el tiempo que perdiste en mi. Recuerdas cuando te presentaste en mi casa para que te contara mi sueño y yo no podía, estaba de los nervios pero terminantes adivinando el final, aunque siempre te lo negué.
Como me gustaría hoy contarte mis miedos como antes lo hacíamos. Decirte el miedo que le tengo al año que viene porque ya no estarás, las pocas ganas que tengo de Navidad porque significa que se acerca el día. La ilusión que me hizo cuando llegaste por la mañana y me abrazaste la cintura como si todavía todo estuviera ahí. Después que me quites los miedos y me cuentes los tuyos, que seguro que también tienes, que yo te los quite y nos abracemos como gesto de pase lo que pase me tienes aquí.
Voy a dejar de fantasear porque todo esto es posible pero quizás soy yo la que sin querer pone la zancadilla para que no pasé. Nunca se sabe. Lo que si sé es que me gustaría contar lo que siento a alguien que me comprenda.

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