Necesito contarlo, y no pensaba yo que el día podía llegar hasta aquí pero se ha ido torciendo de tal forma que ahora mismo a la muerte no le veo nada malo, incluso es una solución. Necesito contárselo a alguien y que ese alguien me entienda y sepa lo mal que lo paso a cada instante por la posibilidad de que pase algo. Pero el problema es que ese alguien no puede ser conocido porque seguro que una vez sepa eso cambiara de manera de pensar y eso no es que sea bueno. Pero yo no puedo estar cargando con este peso porque cualquier día me ahogo. Hablar con alguien, saber que no soy la única que tiene problemas de este tipo. Recibir apoyo, creo que pido demasiado...
Dicen que Dios aprieta pero no ahoga, lo malo es que como apriete muy fuerte pueden quedar daños irremediables.
viernes, 15 de mayo de 2015
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