Esta noche me toco soñar que tenía a alguien que nunca me dejaba sola con mis penas, que hablábamos todos los días, que me empezaba conversaciones que duraban horas, que la quería, que me quería, que nos queríamos y que nos lo demostrábamos. Soñé que mi vida había cambiado su rumbo, que ya tenía un porque claro de existencia en el presente, que ya no tenía que pensar tanto en el futuro para encontrar la felicidad, que podía disfrutar el aquí y ahora. Me he despertado feliz, pensando que era verdad y que seguramente tendría un mensaje suyo. Pero al coger el móvil me he dado cuenta de que todo era un sueño, que la realidad es muy diferente y que tendré que seguir esperando para llegar a ese punto de felicidad. La diferencia hoy es que estaba en otra habitación donde había mucha luz y merecía la pena creer en que el sueño era verdad para poder disfrutar de esa luz que tiene la playa.
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