Imaginarte el domingo de resurrección perfecto, rodeado de todas las personas que quieres y disfrutando al máximo cada segundo y que al llegar sea una pesadilla.
Mi día empezó perfecto, de procesión y en misa (lugares donde me siento protegida, lugares donde me siento bien). Al volver de allí me volví a mi mundo ideal, al mundo de nos sueños. A las horas me despertó mi madre, desayune y me fui a comer a casa de mi abuela. Y aquí se empieza a estropear el día, si hoy se celebra el hornazo con los amigos o familia en el campo, no yo no lo he celebrado, ayer fueron gente pero mi gente se quedó en casa y yo no hacía nada en el campo con gente a secas. Pero empiezan a llegar mensajes que se lo pasaron genial que son los mejores que tal y yo me siento excluida, que ha sido una semana santa maravillosa a su lado y yo siento que esto no va para mi, que yo hacía incluso más bien quedándome en la playa sin molestar que volviendo a Urda. Más tarde suben una foto a instagram donde salgo pero con palabras de agradecimiento a otras personas, lo mejor es que la suben dos veces (el mundo esta contra mi). Todo esto me hace pensar y llegar a la conclusión de que soy un parásito en un grupo de amigos...
Además llega la noche, me toca prepararme mi cena y después de tirar, romper y derramar mil cosas me declaro incapaz y me voy a la cama, a ver si entre escribir un rato a mi mejor amigo y el mundo de los sueños se me quita la impotencia que siento. Primera cosa hecha, vamos a intentar la segunda. Buenas noches!
domingo, 5 de abril de 2015
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